Sí, no puedo decir otra cosa. Haber sido vuestro profesor este año y para muchos también el anterior, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. He sentido en todo momento vuestra complicidad, vuestro respeto y también algunas gotitas de cariño que, en esta profesión, se agradecen como la lluvia en verano. Sé que es dura la relación entre profesor y alumno, como lo es entre inquilino y propietario o entre suegros y nueras o yernos, es ley de vida; ahora bien, entre esas dificultades, a veces surge la chispa que permite el encuentro. Durante este tiempo he sido muy feliz en la hora de clase con vosotros, sintiendo el interés que poníais en las explicaciones aunque estuvierais cansados.
No encuentro las palabras justas para agradeceros todo lo que he aprendido de vosotros y lo que con ello he podido crecer como persona.
Lo dicho, ha sido todo un placer y como decía el poeta: "conmigo vais, mi corazón os lleva".
Hasta siempre